La frustración

Manejar la frustracion

Manejar la frustración

La frustración es un sentimiento de impotencia, una respuesta emocional cuando en la persona no se cumplen las expectativas que se había marcado o creía que podían ser sobre uno mismo u otros,   generando un estado de incertidumbre  y  muchas veces de desesperanza.

La frustración es un factor que todo el mundo  vive en un momento u otro de la vida,  es por eso que es importante saber manejar la frustración, no todo lo que queremos lo conseguimos o aquello que mas queremos en un momento también puede desaparecer.  Muchos   lo viven como un fracaso, es un proceso de aprendizaje  que empieza desde la infancia y sigue a lo largo de la vida, para que podamos fortalecernos.

Causas de la frustración.

Hemos ido creciendo pensando:  “quiero esto” o ”me gusta lo otro”. Cuando éramos niños  siempre teníamos que conseguir lo que nos gustaba, tanto si podían nuestros padres dárnoslo  como si no.  Es muy importante  tener claro que es lo que conviene y no conviene en el terreno de la frustración como enseñanza

A veces por no poner límites adecuados y  no usar una parte  adulta con capacidad de explicar las razones – por miedo a que el hijo se enfade, “monte una bronca” o simplemente porque no tenemos  ganas de enfadarnos – dejamos que ellos  nos dirijan, manden y lleven la batuta. En lugar de fortalecer a nuestros hijos, aumentamos las exigencias y los “derechos” de conseguir lo que quieran.  Nos debilitamos y les debilitamos porque consiguen todo lo que después probablemente les costará o lo pasarán mal si no lo tienen.

En un momento u otro a cualquiera le puede pasar (pero es importante darnos cuenta el efecto que tendrá posteriormente)  el  no saber parar o frustrar a un hijo.  No olvidemos que lo que no llore de niño, lo llorará de mayor  y también los padres.

Por momentos los padres pueden pensar “que no sufra lo que yo sufrí”, o “cuando sea mayor ya se lo encontrará”,  la realidad es que no pasará mucho tiempo, si esto ocurre, que el sufrimiento  tocará a la puerta.

El clarificar y dar las enseñanzas adecuadas al hijo, explicando lo que es conveniente de lo que no, independientemente de que en ese momento el niño pueda tener razón, es necesario para  su aprendizaje y establecer los límites adecuados. Toda persona tiene que vivir y saber manejar la frustración como un medio de crecimiento y de aceptación, le guste o no porque aprenderá a desarrollar el valor de las cosas, tendrá más fortaleza para afrontar las realidades posteriores y tendrá una inteligencia emocional con capacidad de vivir y aprender a gestionar su vida pase lo que pase.

El niño que no ha sido en momentos claros y puntuales “frustrado”  será una persona con dificultad de saber llevar una situación :  Un suspenso, una bronca o una retirada de la amistad, etc.  Posteriormente en su adolescencia avanzará en este proceso, si no se le enseña a saber aceptar, analizar y esperar a conseguir lo que quiere  con respeto  y aceptación.

Muchas personas de mayores ante una situación “normal”, les cuesta digerirlo y pueden vivir situaciones extremas desde el aislamiento, enfados profundos, depresión, etc. Todos tendremos que vivir en un momento u otro el despedirse de un amigo, la muerte de un familiar, puede que la separación, el despido de un trabajo o la perdida de dinero. No podemos dejar por comodidad que nuestros hijos tengan una percepción distorsionada de la realidad o  que crean que pueden controlar lo que quieren porque sino crean dinámicas  de enojo o  desanimo cuando algo no les sale como quería. En momentos pueden llegar a ser tiranos.

Síntomas de la frustración.

La baja tolerancia a la frustración pueden ser vividas desde diferentes ángulos como el mental, emocional y físico.

  • Impaciencia , impulsividad,  exigencia e inflexibilidad.
  • Falta de tolerancia a los límites. Lo suelen vivir de forma injusta, como si fuese contra ellos.
  • Enfados, tristezas y angustia.
  • Debilidad, soledad, dejadez y  abandono.

Tratamiento para manejar la frustración

Es importante que toda persona  con un alto grado de frustración pueda trabajar y controlar  los síntomas  dentro del marco de una terapia, para poder aprender a vivir con paz  ya que la persona generalmente vive con mucha incertidumbre y  falta de entendimiento.

Es necesario:

  • Entrenar a la persona para la aceptación de las dificultades a nivel externo e interno y desarrollar un adulto bien informado, con capacidad de analizar, razonar y gestionar lo que quiere y lo que tiene, y acepta las situaciones como posibilidades de aprendizaje.
  • Desarrollar (en el marco del Análisis Transaccional) la función  del nuestro Padre Nutritivo positivo: valoración, respeto,  cuidado y perdón, para saber distinguir entre deseo y necesidad, controlar los impulsos y valorar consecuencias de nuestros actos.
  • Darse cuenta que emociones provocan  las situaciones que no aceptas o digieres.   Atreverse a sacar esas emociones que bloquean  su vida por la dureza, el capricho.
  • Identificar las emociones y atreverse a cambiarlas ejercitando las positivas diariamente.
  • Tener una actitud abierta, saber relativizar y tener sentido del humor,  creando estrategias de cambio ante los momentos de frustración como parar la mente y el cuerpo, cantar, escribir, crear metas objetivas y llevarlas a cabo, saber decir “no”.
  • Hacer ejercicios de yoga, escribir cada día una nueva actitud positiva de “yo puedo” . Confiar en que tienes un potencial extraordinario.
  • Meditar siendo compasivo contigo, aceptar lo que te enseñaron y si no es adecuado saber que puedes cambiar. No permitirte  enfermar, debilitar o aislarte por no conseguir lo que quieres.
  • Saber que puedes aprender desde el amor, aceptación y el  sentido práctico del  “bienestar”.  Reconocer que en un momento sentirte frustrado es un aviso para saber analizar si lo que quieres te es conveniente o no y poner límites para estar bien aunque las cosas no vayan como tu quieres.
  • Tener capacidad empática de saber ver y entender no desde la exigencia sino desde el amor.
  • Nunca dejar de enseñar a los hijos para resolver cualquier dificultad  posterior. Focalizar la atención en la solución y no en  el problema, dándoles tiempo.
  • Aprender a no perder la perspectiva en los conflictos
  • Decir adiós: al dolor, pesadillas, rigideces, descontentos, dependencias, obsesiones  caprichos y a los no límites  viviendo  en el cambio con: Confianza, vivir lo inesperado, alegría y aceptar las equivocaciones.

El manejar la frustración tanto en niños como adultos debe trabajarse siempre  ¿estás dispuesto a hacerlo?

Abrir chat