Los niños y el problema de los Videojuegos

Los juegos pueden llegar a ser una adicción severa y producir en el individuo cambios de humor, deficiencias en los estudios y reflejo en la vida cotidiana de lo que vemos en las pantallas. Los juegos a su vez pueden generar que los jóvenes entren en una dinámica fuerte de enfados y alejamiento de la familia, buscando conflictos que produzcan “castigos”, que no lo son, con tal de quedarse en casa solos para jugar.

Existen muchos juegos que pueden empoderar a los jóvenes y a la unión familiar, pero existen otros que generan totalmente lo contrario. Es importante como padres identificar en qué punto se encuentra nuestro hijo/a antes de comprarles un videojuego, ya que con ellos suele venir la violencia, el enfado y otros sentimientos y emociones que el mismo juego transfiere.

Debemos preguntarnos qué es lo que queremos para nuestros hijos y que queremos que el juego que elegimos le transmita. Existen hoy en día dos problemáticas muy comunes: la primera es que los jóvenes se queden a jugar hasta la madrugada y que los padres se den cuenta cuando el hijo/a ya lleva horas encerrado en su habitación que no está durmiendo o haciendo lo que debería.

La segunda situación se da cuando los padres, jóvenes se ponen a jugar con sus hijos y pasan horas y horas frente a la pantalla, sin poner responsabilidad o límites, sino todo lo contrario, abrir una puerta de “rienda suelta” donde “si mi padre juega no hay problema con el tiempo que le dedico al juego”.

Como padres debemos darles a nuestros hijos otros recursos que les favorezcan, como proponer viajes, salidas o actividades que generen un entusiasmo que los “aleje” de los videojuegos y los invite a salir a la calle. Cuando los padres asisten a consulta para solucionar este problema lo principal que les recomiendo es que intenten comunicarse con sus hijos y conocerlos pero también que los inciten a realizar deportes y/o actividades fuera de casa, ya que estos permiten romper la rutina de estar en casa jugando y por otro lado crear conexiones humanas con otros jóvenes similares.