La curiosidad, un escenario de posibilidades

Cuando eras niño es cierto que tenías curiosidad por las cosas que veías, aquello que no sabías, cómo era un juguete, e incluso quizá fuiste de aquellos que lo destripaste para saber que había dentro y como funciona.

De eso han pasado muchos años, quizá sigas siendo curioso de saber cosas nuevas y que te pueden llevar a tener grandes alegrías, aunque ello lleve a veces a dificultades.

Si te has parado, pensando que ya sabes suficiente, retoma este momento y piensa como cuando eras niño, la ilusión, el interés, la necesidad de descubrir y ver más allá de lo que conocías, la pasión con que eras capaz de maravillarte y buscar nuevas cosas.

Atrévete a soñar y que cada día sea nuevo. Asombrarse es una cualidad que no debes dejar nunca si quieres que en tu vida haya color, alegría y pasión.

La rutina es ir pasando los días, meses, años y vivir siempre lo mismo. Eres joven o quizá mayor, atrévete a ser joven eternamente siendo curioso y tu vida será un estudio interminable de cosas interesantes por descubrir.

Pregúntate ¿qué nuevo escenario descubriré hoy antes de terminar el día y como lo viviré y enseñaré a aquellos que están a mi lado para disfrutarlo juntos?

Haz que tu curiosidad por las cosas te lleve a mundos insospechados.

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