Hijos y Videojuegos el gran problema– Psicóloga María del Mar García Muñoz

En los últimos años muchos padres asisten a la consulta preguntando como pueden resolver un gran problema de hoy en día, los hijos y el tiempo que estos pasan jugando ya sea con consolas, ordenadores, móviles o cualquier dispositivo electrónico.

Existen juegos “Positivos o educativos” y otros “Negativos y absorbentes”. Como padre debemos elegir juegos que capaciten a nuestros hijos y le aporten un valor a su educación.

A su vez los juegos deben llegar a sus vidas en el momento y tiempo adecuado, es decir que sean suficientemente mayores para jugar. Al igual que no dejaríamos que nuestro hija/o frecuentase ciertos lugares a destiempo tampoco debería pasar los juegos.


Muchos juegos favorecen y ennoblecen a los niños y otros trastornan la personalidad en cuanto a las emociones, pensamientos y sobre todo a los comportamientos de estos. Entre los videojuegos mayoritariamente está presente la violencia (en algunos casos extrema, llegando a contabilizarse en el juego la cantidad de muertes conseguidas), la falta o rotura de valores socialmente establecidos, palabras inadecuadas para la edad, etc. pero principalmente produce Cambios en los comportamientos como:


• Los niños pueden volverse más violentos.
• Les falta más la atención de lo normal.
• Dan malas contestaciones.
• Elijen pasar más tiempo jugando, como por ejemplo al no ir a un paseo en familia o al exterior por pasar más tiempo jugando en una “quedada digital para jugar”.
• Se aíslan durante horas en sus habitaciones, etc.

Por todo lo anterior es muy importante controlar las horas que el niño pasa jugando.

Muchas veces los juegos reflejan, sin saberlo, lo que el niño/a pasa en casa, como situaciones de violencia, desatención, adicciones, obsesiones, maltratos, y encuentra en el juego un estímulo positivo que refuerza lo que incorrectamente vive en casa.


También hemos de tener en cuenta la importancia de los juegos existentes para las familias, donde podemos reforzar estímulos positivos y familiares que muchas veces se olvidan, como por ejemplo las risas en un juego familiar, los “enfados y la competitividad” sin llegar a serlos, etc.


Si no nos preocupamos de controlar el problema de los juegos en los niños estos problemas aumentaran con los años derivando en diferentes comportamientos y actitudes.


La única forma de quitarles la obsesión por los juegos es, además de la firmeza como padres, la elección de intentar promover la acción de salidas conjuntas en familia donde la actividad sea una que a nuestro hijo/a le agrade.